Tengo mi casa llena de libros de "Barco de Vapor", blancos, azules, naranjas e incluso rojos. Algunos no sólo me suenan sino que todavía tienen mi nombre y apellidos escritos con caligrafía tartamuda seguidos de algún curso de la extinta EGB. Recuerdo Historias de Ninguno, Caramelos de Menta, La nariz de Moritz, Fray Perico y su borrico o El Pirata Garrapata, entre otros muchos. Con todos ellos crecí yo y crecen mis hijos aunque a ellos les cuesta un poco más zambullirse en la lectura de estos libros.